Silvia Pisani
Corresponsal en EE.UU.
WASHINGTON.- Costó una hora de conferencia de prensa y una decena de preguntas. Pero al cabo de todo eso, sobre el minuto final de su primera aparición después del castigo electoral, un apesadumbrado Barack Obama terminó por admitir que el triunfo republicano fue una “verdadera paliza”.
El presidente norteamericano lo describió como una experiencia que “cae mal” y que lo dejó “triste”, pero de la que está seguro que aprenderá y saldrá adelante.
Tras entonar el “es mi culpa y mi responsabilidad”, Obama dijo que lo ocurrido lo predispone a “buscar consenso” con los republicanos, pero no a modificar su agenda de gobierno, porque “en esto nadie, ni ellos tampoco, tiene el monopolio de la verdad”.
En una resurrección inimaginable, un Partido Republicano dividido y desbordado por el movimiento ultraconservador Tea Party recuperó el control de la Cámara de Representantes en una toma de poder que no se veía desde la Segunda Guerra Mundial: 60 bancas cambiaron de manos, con un resultado de 239 escaños para los republicanos y 185 para los demócratas.
Poco faltó para que hicieran lo mismo en el Senado, donde los demócratas, sin embargo, consiguieron retener una mayoría precaria de 52 bancas contra 46 de los republicanos, que lograron conquistar seis más. Entre los nuevos senadores de la oposición hay cinco que militan en el Tea Party.
Más allá de las declaraciones de buena voluntad, se presagia un difícil escenario en el esquema de gobernabilidad de la potencia mundial, con riesgo de hacer del Congreso un campo de batalla partidario y amenaza de un bloqueo permanente que se traduzca en parálisis (ver aparte).
Una vez difundidos los primeros resultados que otorgaron la victoria republicana, Obama reveló que se había comunicado con John Boehner, quien pasará a ser presidente de la Cámara de Representantes en reemplazo de Nancy Pelosi, y con el líder republicano en el Senado, Mitch McConnell, para transmitirles su predisposición a “trabajar con ellos”.
“Les dije que estoy muy deseoso de sentarnos con los miembros de ambos partidos y ver cómo podemos movernos hacia adelante juntos”, comentó el mandatario, que resaltó que, sin embargo, “eso no será fácil”.

Yo mismo aprovechando esta oportunidad, me complace compartir con ustedes mis puntos de vista sobre algunas cuestiones que se han convertido en una causa de preocupación para muchas personas amantes de la paz, no sólo en Estados Unidos, en Afganistán, sino para todas las personas en la región y el mundo. Ahora abiertamente se dice que el statu quo es insoportable y que deben ser tomadas medidas drásticas para cambiarlo.














